viernes, 3 de noviembre de 2017

Buenos días, amigas y amigos de Te lo pones y Punto. Ultimamente ya sabéis que estamos más activas en Instagram y Facebook, pero no dejéis de pasaros por el blog como escaparate de todas nuestras labores y encargos. ¿Qué pensáis que os traemos hoy? Un trabajo precioso de Ana, una de las alumnas de nuestra profe Luisa. Sabemos que tenía muchas ganas de que publicasemos su labor, está muy orgullosa del resultado y no nos extraña porque le ha quedado precioso. ¡Enhorabuena, Ana!
No subestiméis nunca los clásicos...Si habéis crecido en los 70 o si conserváis prendas de esa época y anteriores en casa y habéis heredado labores de vuestras madres y abuelas, seguro que conocéis esta técnica de ganchillo. No sé si técnica es la palabra adecuada, ya que, como tal, hacer una "muestra", que es como llamamos por aquí a los "granny squares", no implica más que saber hacer los puntos básicos, quizá sea más un modo de combinar con sencillez y habilidad los colores y adaptarlos a un patrón. Los resultados son realmente sorprendentes. Luego os hablaré un poco más del origen de los "granny", pero antes veamos paso a paso el trabajo de Ana.
Poco a poco se han ido ganchillando las muestras, con atención a los colores, el orden y el número que vamos a necesitar para la prenda...¡son muchas las que hay que hacer...! Una vez que las tenemos llega lo que más pereza nos da: UNIRLAS
Y ya se le va dando forma a nuestro abrigo, vemos las mangas, los delanteros, y puede cundir el pánico cuando, buscando el modo de colocar las piezas del puzzle nos faltan partes...¿Cómo es posible si hemos seguido las indicaciones al pie de la letra? Calma, a veces hay que dar más de una vuelta a una labor pero todo se aclara finalmente...ufff!!!

       Cuando nos lo vamos probando ya nos sentimos impacientes por ver la labor terminada, pero Ana nos tenía una sorpresa preparada, y es que iba a forrar su abrigo con paño negro, lo cual dio a la prenda un cuerpo y una elegancia que, en las primeras fotos uniendo las muestras no nos lo esperábamos, verdad? Por cierto, no os fiéis de las sandalias que Ana lleva puestas, como en los          mejores talleres de prêt-à-porter vamos adelantadas a las temporadas, tejemos lo de invierno en pleno verano, jeje
¿El resultado? Como digo yo...está de tienda!!
Y ahora, ¿qué os parece si hablamos de estos cuadraditos que, de vez en cuando, invaden nuestras casas con la nostalgia de los recuerdos de nuestras abuelas, madres, tías...? Si os dais cuenta, esta manera de unir muestras de ganchillo nos recuerda a la técnica del patchwork con trocitos de tela. El patchwork, palabra que significa algo así como "trabajo con pedazos" es una labor de aprovechamiento. Las generaciones de hoy estamos acostumbradas a tirar con mucha facilidad y, normalmente y afortunadamente también, tenemos más ropa de la que nos podemos poner al cabo de año. No era así en los siglos pasados: las guerras se sucedían, no existían las fábricas mecanizadas y, por supuesto, las fibras derivadas del petróleo eran ciencia ficción: todo era lana, lino, algodón, seda...Y, claro, esas fibras necesitan más proceso, mucho más proceso y tiempo. Así que si algo se rompía, se reciclaba. ¡Qué remedio! De eso saben mucho nuestras mayores...
Telas de artesanía afgana
 Sí, sí, el reciclaje no es un invento del siglo XX, ni mucho menos. De las telas, da igual de qué, cortinas, manteles...se hacían trocitos de las partes que servían y se recomponían faldas, abrigos, colchas...¿Y con el ganchillo? Pues lo mismo. Si un jersey de lana se desgastaba o descosía, las partes buenas se deshacían con mucha paciencia y los hilos de diversos colores se reutilizaban para otras prendas, ya sea para poner o para el uso del hogar como mantas, principalmente. Si echáis un vistazo en internet y si lo hacéis en inglés veréis que a este tipo de colchas o mantas de muestras se les llaman "granny squares blankets" o "afghan blankets" ¿Son lo mismo? En realidad sí. El término afghan es, traducido, afgano; es decir, de Afganistán, en Asia Central, y se usa para designar a este tipo de mantas artesanas en el inglés británico. En la época colonial, siglo XVIII, la artesanía de Oriente
llegaba a Inglaterra: telas multicolores, sedas bordadas, túnicas...El colorido de las modestas mantas de ganchillo recordaban a ese tipo de labores del otro lado del mundo y de ahí su nombre. Sin duda, esas labores y los conocimientos se fueron con sus artesanas en los barcos que llegaron a las costas de America, con la colonización, y allí se siguieron tejiendo y haciéndose populares. El nombre más usual, "granny squares", cuadrados de la abuelita, literalmente, ha llegado a nosotros con el último boom del DIY, do it yourself, hágalo usted mismo, aunque su época de furor más reciente nos lleva a los años 70. Nuestras abuelitas eran las que pacientemente hacían ovillitos con las lanas que obtenían de deshacer y deshacer, de ahí su nombre. Pero en España, esos cuadraditos se conocen, más bien, como "muestras" y en otros países latinos también como "motivos" o "pastillas".
Una foto real de la casa en Petín de los padres de nuestra profe Luisa, allí tejer no era una moda sino toda una tradición.
Seguro que si miráis bien en vuestras casas, armarios, altillos, arcones, rochos, trasteros...algo encontraréis que se parezca a lo que estamos hablando; los más populares son los cojines, las colchas... Hoy en día no hay más que abrir Pinterest y te invaden con multitud de colores y labores diferentes. Hay libros, revistas, blogs...y hasta un día, el 15 de Agosto, que se celebra desde el 2014, gracias a la iniciativa de una veterana crochetera. En Instagram podéis ver todo lo que la gente subió con el hashtag #grannysquareday2017 este año. ¡Una locura!
Como despedida por hoy os diré, a modo de reflexión que, para ser sinceras, no solemos aprovechar lanas usadas ni nos pasamos las tardes deshaciendo pacientemente prendas en desuso...Vamos a la mercería, revista de patrones en mano, y elegimos aquellos colores que más nos gusta combinar...Sin embargo, eso me hace pensar en las manos maravillosas y la paciencia de las artesanas que teníamos en casa; mujeres que, sin la opción de elegir, eran capaces de hacer, no solo labores de aprovechamiento, sino verdaderas obras de arte, y utilizaban lo que tenían como verdaderas maestras haciendo de su casa un lugar más bonito y personal y, como no, ahorrando unas cuantas pesetas. Hoy, en Te lo pones y punto, seguimos eligiendo algo bonito, y lo hacemos recordando a nuestras madres, abuelas, tías, cuñadas, hermanas y su labor diaria en el hogar.
 Desde nuestro rinconcito de labores, nuestro pequeño gran homenaje.
¡Gracias!